Archivo Octubre 2011

Contra el destino nadie lo talla | 31.10.11

Dicen que contra el destino nadie la talla. Y ha de ser así nomás. Dicen que hay amores que matan, y por lo visto esto es así. Cuando Ramón Ochoa recibió en su stud al temido Zacarías (con antecedentes de caballo díficil, malentrañado) se enamoró de inmediato de él e hizo una apuesta con la vida. Lo corrió algunas pencas y el caballo no arrancaba pero, en los últimos tiempos, parecía haber dejado de lado las mañas para dedicarse a correr, tanto es así que venía de ganar dos carreras al hilo. Pero ayer, jornada trágica si las hay, volvió a suceder. Zacarías venía definiendo mano a mano con Don Matienzo el clásico cuadrero cuando, en forma inesperada, se largó a corcovear. Saltó primero y, golpeo con su cabeza a Ramoncito, que nada pudo hacer para evitarlo. No conforme luego se clavó de golpe, metros antes del disco, y despidió por sobre su cabeza al jinete paceño, que no atinó a nada. Cayó pesadamente al suelo y, si bien fué atendido de inmediato y trasladado con la urgencia del caso a un nosocomio, desde el primer momento los partes médicos sobre su estado de salud eran desesperantes. Tanto es así que se aguardaba, con resignación, lo que finalmento ocurrió: el "Negro" Ramón Ochoa, el hombre que tuvo sus momentos de gloria con dos pingos de aquellos (Cap Antibes, con el que incluso ganó un clásico para veloces del interior en San Isidro y Hechicero, quizás el mejor cuadrero que pisó las pistas mendocinas, con el que ganó en en todos los rincones de nuestro país); el muchacho grande parco y de pocas palabras, querido por todos, dejó de existir casi 20 horas después de ocurrido el terrible accidente. En estos momentos de dolor, de encontrarle explicación a lo sucedido, conviene reflexionar sobre lo que realmente somos como seres humanos. Digo esto porque es fácil escuchar, en cualquier hipódromo del mundo, como el jugador desconforme con la conducción que determinado jinete le dio a su preferido, le grita barbaridades, sin darse cuenta que ese hombre se juega la vida a cada instante, parado en los estribos a casi setenta kilométros por hora y a veces lo paga muy caro, como ayer le sucedió a Ramón: con la vida. Murió Ramón Ochoa, el deporte de Mendoza está de luto. Desde aqui quienes te conocimos y aprendimos de tu pasion por los pingos, hoy llenos de dolor, rogamos por tu eterno descanzo, y nuestro mas sentido pesame a toda su familia.

Sebastian Cutugno - Julio A. Funes

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Casual Lize, una máquina de correr | 30.10.11

Con el claro triunfo del potrillo Casual Lize en el Clásico Jockey Club, la catedral reabrió sus puertas luego de largo paréntisis, ocasionado por la suspensión de la reunión del dos de octubre, suspendida por falta de anotados. El hijo de Casual Meeting vino corriendo en un tercer puesto, expectante y, al pisar la recta, atropelló con furia y paso de largo al punteros Barahon, llegando la disco con claras ventajas y su jinete Sergio Fabían Fernández - ganó cuatro, otra vez la figura de la reunión-) en postura para la foto. La jornada, cálida e invitadora, convocó gran cantidad de público que siguieron las alternativas de cada de las doce carreras programadas y cumplió con todas las expectativas. El punto negro resultó el accidente del jockey paceño Ramón Ochoa, que fué despedido por Zacarías casi sobre el disco. El querido Negro quedó internado y su estado es muy delicado.

CLASICO JOCKEY CLUB

Ni bien se abrieron las jaulas fué Barahon el que se afirmó en la delantera, con un molesto Quentin Sam que le planteó dura lucha por el puesto de vanguardia. Lejos corría el favorito Casual Lize, a sus patas Colonial Pass, la debutante Fiji Lady y cerraba la marcha el sanjuanino More Than Glory. El mitad de codo el puntero despidió a su rival y se alejó, en busca de poner distancias con su rival más peligroso, que ya se ubicaba segundo en mitad de la subida. Intentó la disparada el puntero, pero fué en vano, ya que le hijo de Casual Meeting, estimulado por su jinete, descontontó terreno raudamente, lo igualó faltando dos cuadras y, de ahí al disco estiró claras ventajas. La brillantez de su remate y el magnífico tiempo empleado (a solo un quinto del récord de Halo Blood) es claro índice de que estámos en presencia de un potrillo de seguro porvenir.


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